miércoles, 13 de octubre de 2010

_ciudades para un pequeño planeta

"... es el volumen tridimensional de cada edificio el que define el dominio público, una secuencia continua y cambiante de espacios que constituye la impronta de la ciudad. Así lo sentimos en el espacio comprimido de las ciudades amuralladas, donde circulamos por estrechas callejuelas, pasamos luego a las calles, para acabar desembocando finalmente en el escenario de la plaza pública; (...)
Los edificios realzan la esfera pública de maneras diversas: dan forma a la silueta urbana, puntúan singularme la ciudad, conducen la vista haceia su explioración y acentúan el cruce de las calles. (...) El más pequeño detalle tiene un efecto crucial en la totalidad."

jueves, 16 de septiembre de 2010

_ciudad mutante

_según “Delirious New York”, Manhattan es una ciudad que se reencarna: muere y vuelve a nacer con una forma distinta. Barcelona no obstante nunca llega a morir; es una ciudad que muta usándose a sí misma como modelo: es una ciudad inmortal.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

_delirio de nueva york




“Saben instintivamente que sería un suicidio solucionar los problemas de Manhattan; que ellos mismos existen gracias a esos problemas; que su deber consiste en hacer que esos problemas resulten, en todo caso, siempre irresolubles; que la única solución para Manhattan es la extrapolación de su estrafalaria historia; y que Manhattan en la ciudad de la perpetua huida hacia delante.

El urbanismo de estos arquitectos –reunidos en la comisión del Plan Regional- ha de ser lo contrario de lo objetivo; consiste en la imposición, sobre la explosiva sustancia de Manhattan, de una seria de modelos metafóricos –tan primitivos como eficaces- que sustituyen la organización literal –imposible en todo caso- por una forma de control poético. La “casa” y la “aldea” de la Ley de Zonificación de 1916, los “edificios como montañas” de Ferriss y, finalmente, ese Manhattan de Corbett concebido como una “Venecia muy modernizada” forman conjuntamente una matriz de frivolidad que va muy en serio, un vocabulario de fórmulas poéticas que rechaza el tradicional urbanismo objetivo a favor de la nueva disciplina del urbanismo metafórico, para afrontar una situación metropolitana que, fundamentalmente, va más allá de lo cuantificable.

La propia congestión es la condición esencial para materializar cada una de estas metáforas en la realidad de la retícula. Tan sólo la congestión puede generar la “supercasa”, la “megaaldea”, la “montaña” y, finalmente, la Venecia modernizada y automovilística.

Juntas, estas metáforas constituyen el fundamento de una cultura de la congestión, que es el verdadero empeño de los arquitectos de Manhattan.”